Hay un lugar dónde los vientos de poniente y levante se unen
y el canto de las alondras perdura en todas las estaciones.
En un sordo lienzo de estrellas con sus colas quebradas en llamas
las palabras se pierden para siempre.
Pero allí siempre estás tú.
Dorada ternura de tu sonrisa
renacer de la orilla primigenia
infinita metamorfosis en el aire
allí siempre estás tú.
En cada historia infantil jamás contada
en cada camino jamás pisado
en cada castillo sitiado por mil corazones de hierro
allí siempre estás tú.
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